¿Qué es la sexualidad humana?
La sexualidad
es el conjunto de las condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que
caracterizan a cada sexo. El término también hace referencia al apetito sexual
(como una propensión al placer carnal) y al conjunto de los fenómenos
emocionales y conductuales vinculados al sexo.
Sexualidad:
En la antigüedad, se consideraba que la sexualidad de los seres humanos y de
los animales era instintiva. Los comportamientos sexuales, por lo tanto,
estaban determinados biológicamente y todas aquellas prácticas que no estaban
dirigidas a la procreación eran consideradas como antinaturales.
¿Somos diferentes: derechos, delitos y responsabilidad
personales y sociales en el ejercicio de la sexualidad?
Los derechos sexuales emanan de los
derechos a la libertad, igualdad, privacidad, autonomía, integridad y dignidad
de todas las personas. La responsabilidad personal es
respetarse a sí mismo una vez definida su orientación sexual, y aceptarla. No
hacer mal uso de su sexualidad con actos que más tarde le originen sentimientos
de culpa, y buscar un buen consejero si tiene preguntas qué hacer.
La responsabilidad social es primordialmente, cuidarse de no contraer enfermedades de transmisión sexual y no dañar a otras personas cometiendo violencia (física o mental) y ser racional en cuanto al ejercicio de la sexualidad activa. Mirarlo como parte de la vida, no como todo lo que hay y como el máximo disfrute, sino como el complemento de la pareja y el sentimiento que merece.
La responsabilidad social es primordialmente, cuidarse de no contraer enfermedades de transmisión sexual y no dañar a otras personas cometiendo violencia (física o mental) y ser racional en cuanto al ejercicio de la sexualidad activa. Mirarlo como parte de la vida, no como todo lo que hay y como el máximo disfrute, sino como el complemento de la pareja y el sentimiento que merece.
¿Qué se necesita saber la sexualidad en distintos contextos?
embarazo en la adolescencia. Enfermedades
por contagio sexual relevancia para un futuro docente de primaria La
sexualidad es un aspecto que constituye la vida humana, está íntimamente ligada
a la esencia del hombre y lo acompaña durante todos los períodos o etapas del
desarrollo de la personalidad.
Al ser una
característica natural del ser humano es necesario conocerla así cómo conocemos
otros aspectos humanos naturales, eliminando tabúes, puntos de vista negativos
o todo tipo de barreras que lleven a la desinformación.
La
sexualidad trasciende el terreno de lo genital y se hace presente en los demás
comportamientos que marcan a los seres femeninos o masculinos. Por ello mismo,
la sexualidad se estructura sobre un concepto amplio que reúne muchos elementos
asociados al comportamiento y el sentimiento de cada cual, y se constituye en
parte de nuestra esencia y personalidad, presentes en cada momento de la vida.
La
sexualidad está ligada a la cultura de cada uno, y por esta razón las ideas y
las prácticas respecto a ella presentan una diversidad tan amplia. Hoy día, la
facilidad de establecer comunicación e intercambiar ideas con personas de todo
el mundo hace flexibilizar las barreras culturales, conduciendo a una
revaloración del tema de la sexualidad.
A
principios del siglo XX la educación sexual comienza a ser un tema de interés
de diferentes disciplinas relacionadas con la educación y con la salud.
El aporte
de Freud y del psicoanálisis resulta decisivo para el desarrollo de la
educación sexual como un nuevo campo de trabajo, porque pone de manifiesto la
importancia de la dimensión sexual en la salud y la vida de los seres humanos
desde el momento de su nacimiento. Asimismo, llama la atención sobre la
necesidad de educar esa sexualidad para que se desarrolle adecuadamente.
Si bien en
un principio la educación sexual se centró en la mera información y tuvo un
enfoque “biologista”, conforme fueron transcurriendo las primeras experiencias,
se fue creando una noción de integralidad de la educación sexual, que postuló
que la información por sí misma no garantiza cambios en los comportamientos y
valores relacionados con la sexualidad y menos aún la información estrictamente
referida a procesos fisiológicos. Resulta indispensable que la educación sexual
incluya los aspectos psicológicos y sociales, y se implemente según modelos
transversales que den cuenta de las maneras en que la sexualidad atraviesa
todas las dimensiones de la vida de las personas.
La
educación sexual en el Jardín y en la escuela constituye una herramienta fundamental
para capitalizar la complejidad actual determinada por la situación general de
los niños, en proyectos de prevención y promoción de la salud desde un punto de
vista holístico.
En esta
perspectiva, la educación sexual mejora las condiciones de vida de la
población, previene problemas sociales y problemas de salud física y mental, y
promueve el cumplimiento de los derechos humanos, fomentando la equidad en la
convivencia entre niños y adultos, y entre mujeres y varones.
ASPECTOS
RELEVANTES PARA UNA APROPIADA EDUCACIÓN SEXUAL
Aunque
muchos de nosotros reconocemos el valor de una apropiada enseñanza en educación
sexual, tenemos muchos limitantes que nos impiden desarrollar adecuadamente
este tipo de labor. Entre las dificultades más comunes están los miedos y
tabúes derivados de nuestra formación académica y social, no tener un completo
dominio sobre el tema, la preocupación sobre posibles preguntas que puedan
formularnos los niños, y no saber cómo responder ni en qué forma seguir una
explicación. Por ello debemos tener en cuenta que:
* Los
padres son los principales educadores, y los docentes son el refuerzo de su
labor: A medida en que el niño crece, su necesidad de conocer el mundo que lo
rodea se hace más evidente y por ello sus cuestionamientos se agudizan.
El niño
recurre en primera instancia a sus padres para satisfacer su curiosidad. Si no
encuentra respuesta en ellos, se siente defraudado y poco a poco deja de
utilizar este recurso, acudiendo a otras fuentes como la televisión, los amigos
y otros adultos, entre ellos sus profesores.
En el
ámbito familiar, la educación sexual permite incorporar valores equitativos e
igualitarios entre sus miembros, facilita la apropiación adecuada del cuerpo y
la adquisición de actitudes positivas en torno a la sexualidad.
Debemos
tener claro que todas las personas adultas que estamos en contacto con niños,
somos educadores sexuales y que siempre “hay” educación sexual. Aún cuando
evadimos hablar a los niños sobre sexualidad, estamos dando información sobre
ella: con nuestro silencio los niños asumirán que debemos evitar hablar sobre
determinados temas.
Desde
nuestra situación de personas adultas, nuestro silencio es muchas veces un
fruto de nuestras inseguridades personales frente a la sexualidad. Por eso es
importante que nos demos la oportunidad de revisar estas inseguridades, que
generalmente surgen, por un lado, de la falta de información, y por otro, del
impacto sobre nosotros de los mitos, prejuicios, estereotipos y tabúes
presentes en la sociedad en torno al sexo y la sexualidad.
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